domingo, 13 de marzo de 2011

Renacimiento mexicano

 
Cuando en la Europa del siglo XV se desarrollaba el revolucionario movimiento intelectual de las ciencias y del arte del Renacimiento, en México dos poderosos estados indígenas, el imperio azteca y el imperio tarasco, construían toda una cultura de la que numerosos restos arqueológicos y objetos de arte realizados por los diferentes pueblos que habitaban la zona en ese momento, dan prueba. Los orígenes históricos del periodo azteca están ligados a la coalición militar conocida como la Triple alianza, en la que tres estados emergentes México-Aztecas, Acolhua y Tlacopan unieron sus territorios y su poder dotando a esta cultura de la jerarquía necesaria para extenderse hacia las costas del Pacífico y el Golfo de México. El Oeste, el Norte y parte del centro, quedaban en manos de los tarascos, una rica cultura dotada incluso de un lenguaje propio sin ligazón alguna al resto de lenguas del antiguo México. Con la importante expansión de los aztecas floreció un estilo artístico internacional, a través de un lenguaje formal y conceptual que reunía las diversas culturas del imperio, creando un diálogo entre ellas y de este modo, una identidad común en la que reconocerse. Se compartían así, los relatos y los conocimientos sobre las deidades y rituales que luego se representaban en las esculturas, las cerámicas y los trabajos de joyería. Pruebas de este estilo común a diferentes naciones son las dos imágenes escultóricas que abren la exposición: Coatlicue la expresión femenina de la creación y la destrucción de la vida- y Xiuhtecuhtli el joven dios del fuego o la personificación del sol con el poder del calor y de la luz como esencias de lo masculino. La muestra El Imperio Azteca recrea este periodo, organizando el montaje en diez temas que atraviesan su historia desde el desarrollo hacia el cenit, hasta su posterior declive. Para la exhibición en Bilbao se ha ampliado el número de piezas presentadas, en relación con las que ya pudieron verse el pasado invierno en Nueva York, constituyendo la exposición más exhaustiva dedicada al arte y la cultura de esta civilización hasta la fecha. En aquella ocasión, la intervención de los arquitectos Enrique Norten de TEN Arquitectos + J. Meejin Yoon envolvía la espiral de Frank Lloyd Wright en una ondulante cinta que simulaba simbólicamente la forma de la serpiente, uno de los protagonistas del bestiario mesoamericano. Para el diseño en Bilbao, Norten ha transformado el singular edificio de Frank O. Gehry a través de una vitrina sutil y continua que se articula a lo largo del recorrido, mediando entre las piezas, el espectador y el edificio. Una estructura de cristal que se contrae y expande generando espacios específicos y creando un recorrido intimista en el que destaca el contraste de los diferentes grados de transparencia y la materialidad de las piezas.
 

 

Leonard Quintero
http://www.masdearte.com/index.php?option=com_content&view=article&id=523&Itemid=12

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