domingo, 30 de enero de 2011

Renacimiento de Portugal después de Fátima

 

Continuamos publicando capítulos de la mágnífica obra del Fr. Michel de la Trinité "Toda la verdad sobre Fátima".  En esta ocasión la primera parte del capítulo dedicado al renacimiento material y espiritual de Portugal después de las apariciones, y en particular después de la consagración de la nación lusitana al Corazón Inmaculado de María.



LOS PRINCIPIOS DE UN MAGNIFICO RENACIMIENTO
(1926 - 1931)


         <<Si se hace lo que digo, muchas almas serán salvadas y habrá paz.>> No habían transcurrido aún diez años desde Su promesa, cuando después de la conversión de una multitud de almas, la Santísima Virgen concedió la paz a Su nación privilegiada. Esta vez fue una paz estable, que finalmente liberó al país del yugo de la revolución masónica que persiguió la religión y trabajó contra el país. La liberación vino en el mismo momento en que la situación apareció de lo mas desesperada.


I. LA AURORA DE LA
RECUPERACION NACIONAL (1926 - 1929)


         PORTUGAL AL BORDE DEL ABISMO. En realidad, como hemos dicho, después del asesinato de Sidonio Pais, aunque la Iglesia había podido preservar su libertad, el Estado cayó una vez mas en la anarquía republicana. En 1919, los partidarios de Don Manuel habían intentado una restauración de la monarquía en el norte del país, pero también falló después de un mes. Los años siguientes, fueron realmente tan  tristes, como aquellos que habían precedido al (p.369)  levantamiento nacional de 1917-1918. Recodar simplemente unos pocos hechos, ay, es suficiente para mostrar que...




         El 19 de octubre de 1920, varias cabezas de la República fueron masacradas por los bolcheviques con crueldad refinada. La situación financiera era catastrófica, y se multiplicaron las huelgas. En todas partes había desorden. Entre 1910 y 1926, uno pudo contar no menos de dieciséis revoluciones y mas de cuarenta cambios de ministros. En ese tiempo, un miembro del gobierno, Canto de Maia, admitió ante el Parlamento: <<¡el país es desorden!>> El disgusto era general. <<Portugal está humillada, arruinada, un hazmerreír al borde del abismo.>> (1) En cualquier momento la "Legión Roja" pudo haber tomado el poder y suprimir el gobierno títere. En ese punto intervino el Ejército.




EL GOLPE DE ESTADO SALVADOR
DEL 28 DE MAYO DE 1926


         Los historiadores portugueses no han dejado de hacer hincapié en una feliz coincidencia: fue desde Braga, "la Roma de Portugal", la capital del bastión católico del norte, que vino el levantamiento militar, en el mismo momento en que doscientos mil fieles estaban presentes en un triunfal Congreso Mariano, durante el cual el Nuncio mismo no temió en atribuir la recuperación nacional a las apariciones de Fátima.


         El Padre José de Oliveira Dias escribe: <<Justo en el momento en que la estatua de Nuestra Señora salió en procesión de la Iglesia de "Populo" para seguir a Sameiro (el gran santuario nacional dedicado a la Inmaculada Concepción), las tropas del octavo regimiento de infantería, bajo la bendición de María, pudo uno decir, dejó sus cuarteles (p.370) cercanos a la iglesia, en anticipo de la revolución.>> (2)


         Desde una ventana, en su puesto de comando, el General Gomes da Costa estaba presente en la procesión de los miembros del congreso. Prestigioso soldado, antiguo comandante en jefe de los cuerpos expedicionarios en Flandes en la Primera Guerra Mundial, encabezó el levantamiento que dirigió cuando partió de Braga, mientras el General Carmona, por su parte, marchó sobre Lisboa desde Evora, tomando así la capital en un movimiento de pinzas. <<¡Nuestro país está enfermo! ¡Debe ser salvado!>> Tal fue el lema de la revolución nacional. Y, como Gomes da Costa repite, <<solamente el ejército tenía suficiente autoridad moral y fuerza material para identificarse con la unidad de un país que no quiso morir.>> (3)


         El movimiento correspondió también a las expectativas unánimes de la nación, tanto de las masas como de las elites, que <<en tres días pusieron de su parte a todo el país y triunfaron sin que fuera disparado un solo tiro o derramada una gota de sangre, una instancia única en la historia de las revoluciones militares en Portugal. Los fieles atribuyeron ésto a una protección especial de la Virgen de Sameiro.>> (4)


         LOS PRIMEROS PASOS DE LA "REVOLUCION NACIONAL". El 31 de mayo fue disuelta la legislatura y renunció el presidente de la república. Todavía, el cambio no era radical. Antes de su partida, el Presidente Machado había logrado imponer su hombre a los generales victoriosos: el Mayor General Cabeçadas, uno de los fundadores de la república masónica de 1910. El 17 de junio, sin embargo, él hizo un paso al costado.


         A pesar de su coraje y patriotismo, (p.371) el General Gomes da Costa mismo permaneció demasiado liberal para concluir exitosamente la obra de recuperación. Contemporizó demasiado. <<Los militares, que no habían temido de marchar sobre Lisboa con dos compañías mal equipadas, permanecieron temerosos en medio de los políticos>>, observa Ploncard d'Assac. (5) Además, los partidos comenzaron a formarse nuevamente y la Masonería comenzó a agitar. Al líder del golpe de estado le faltó claramente la energía necesaria y entendederas políticas. El 7 de julio, él se apartó para dejar el poder exclusivamente en manos del General Carmona.


         El poder supremo descansó ahora en manos mas firmes, pero por dos años más la situación se mantuvo difícil. En febrero de 1927, estallaron levantamientos en Porto y Lisboa. Sin la firme reacción de Carmona, éstos hubieran hundido al país en la revolución. Sin embargo, el movimiento nacional gozó del doble apoyo del ejército, que era completamente leal, y de la mejor parte de la gente, que deseaba orden y que se regocijó al ver la completa libertad dada finalmente a la religión, y en forma oficial, por toda una serie de leyes favorables a la Iglesia. El 25 de marzo de 1928, la elección del General Carmona como Presidente de la República confirmó la estabilidad del nuevo régimen.




         EL COLAPSO FINANCIERO Y LA CONVOCATORIA A SALAZAR. Sin embargo quedaba un obstáculo: la situación financiera catastrófica legada por el antiguo régimen, que el nuevo gobierno no había logrado corregir. Carmona pidió entonces un préstamo a la Liga de las Naciones. Este fue otorgado, pero con la condición que un agente de enlace de la Liga tuviera una sede (p.372) permanente en Lisboa, para control de la política económica portuguesa. Habiendo rechazado esta cláusula inaceptable, el General Carmona vio solamente una solución: convocar al único hombre que parecía capaz de salvar al país de la debacle financiera. Así, el 28 de abril de 1928, Oliveira Salazar ingresó al gobierno como Ministro de Finanzas, asumiendo entonces la mas pesada responsabilidad por el destino de su país. El hecho fue tan importante, si no más que el levantamiento del 28 de mayo de 1926.


         ¿UN "MILAGRO POLITICO?" <<De todos los estados de Europa, (dijo Bainville) Portugal es ciertamente el único que por treinta años ha mostrado signos de la anarquía mas tenaz.>> (6) Pero después de 1928, iba a convertirse en el país mas estable en toda Europa: ¡el General Carmona permaneció como Presidente de la República hasta su muerte en 1951, y Salazar dirigió el gobierno hasta 1968!




         Después de un siglo y medio de dominación masónica, y dieciséis años de revolución atea y anticristiana, por cuarenta años Portugal sería gobernada por el mas católico de todos los jefes de estado de su tiempo. (7) En este doble contraste asombroso, ¿no hay una suerte de "milagro político"? Sin entrar en controversias inútiles, nosotros podemos decir que al menos la inmensa mayoría del pueblo portugués, lo creía verdaderamente así.  Los Obispos también eran unánimes en esta opinión -¡no pudo encontrarse un Obispo anti Salazar hasta 1958!- y el Papa Pío XII mismo, concordaba con el pueblo portugués y sus Obispos. Todos ellos reconocieron en Salazar el "hombre de la Providencia", concedido por Dios a Portugal para su salvación nacional. Este es un hecho de historia. Hay superabundantes textos que lo prueban, y para (p.373) convencerse, alcanza referir las obras de los historiadores mejor informados sobre Fátima. (8)




 SALAZAR: POR DIOS Y LA PATRIA


         "¿El hombre de la Providencia?" Salazar fue verdaderamente eso, antes que nada en el sentido que él no se apoderó del poder a través de la demagogia o de las intrigas políticas. Al contrario, fue llamado al poder por el Jefe de Estado por sus raras cualidades, -su competencia inigualada en asuntos económicos, su honestidad fundamental, su obvia falta de interés por el poder para su propia utilidad- que lo hicieron indispensable para la recuperación de la nación.


         Ahora este hombre, que era el único capaz de salvar el país en esta hora crítica, fue antes que nada un hijo devoto de la Santa Iglesia, a la que, reconoció, debía todo lo que era. Y si él aceptó el poder porque fue llamado a ello, había resuelto también poner en práctica, con prudencia pero con tenacidad, un programa social y político que era totalmente católico en su inspiración.


         ¿Para un hombre tan sincera y públicamente católico como Salazar, tanto en su moral de vida y en su íntimas convicciones, poder subir al poder y mantenerlo, en un país que ayer mismo había sido entregado al anticlericalismo mas fiero, -y esto sin lucha armada ni derramamiento de sangre- fue el resultado de un prodigio? ¿O simplemente los sabios designios de la Providencia, que de manera admirable lo había preparado para este rol?


         AL SERVICIO DE LA IGLESIA. Antonio de Oliveira Salazar nació en 1889 en la villa de Vimieiro, al norte de Coimbra, en una región todavía (p.374) muy imbuida de catolicismo. Venía íntegramente de cepas campesinas. Su familia vivió en la pobreza. El joven Antonio tenía afecto ilimitado y admiración por su madre. A la edad de once años, ingresó en el seminario de Viseu. Era un niño muy trabajador, inteligente y pío. Rápidamente fue elegido como presidente de la Congregación de Nuestra Señora, que nucleaba a la elite del seminario. En 1905, comenzó sus estudios de Teología. Santo Tomás lo fascinó y dejó una marca profunda en él. En junio de 1908 recibió las ordenes menores. Tenía solamente diecinueve años y debió esperar antes de poder ser ordenado sacerdote...


         Sin embargo, tres meses mas tarde, cambió de orientación y decidió no ordenarse sacerdote. Dejemos en claro que esta defección repentina, que ocurrió antes de cualquier compromiso definitivo, no fue deshonrosa en si misma; y en el caso de Salazar, los motivos que indudablemente la inspiraron, -el temor de ser una carga para sus padres varios años mas, o mas profundamente, la ausencia de una certeza suficientemente clara del llamado divino, y el sentimiento de ser indigno de tan alta vocación- no nos permiten minimizar de ninguna manera sus altas cualidades morales. Todo el resto de su vida sería una prueba de ello. Con una inmensa gratitud por sus maestros en el seminario, él siempre conservó fe viva y firme nunca sacudida por la duda, integridad moral y una piedad discreta, libre de toda ostentación, pero muy profunda. Siempre se mantuvo fiel a la práctica de la Misa diaria. <<El lleva la vida de un monje>>, dijo de él el Cardenal Cerejeira.


         AL SERVICIO DE SU PAIS. En el colegio de Viseu, donde enseñó mientras era aún estudiante, Salazar se convirtió en un enamorado de la educación. En esta forma creyó que sería mas útil a su país y a la Iglesia. En una conferencia que dio en 1909, revela su ideal de aquellos tiempos: <<Nosotros escuchamos decir todo el tiempo... que Portugal está en decadencia, que estamos a punto de la aniquilación nacional. Todos hablan de desastres. Encontramos demasiados Jeremías en este país, gimiendo por los viejos tiempos. Y notamos, caballeros, que estos Jeremías se quejan lo suficiente. Ellos se quejan demasiado, y no trabajan lo suficiente.>> (9)


         En 1910, ingresó en la Universidad de Coimbra, donde estudió leyes y ciencias económicas. Trabajó muy duro y tuvo un éxito tan deslumbrante en todos los exámenes que iba dando, que le fue encomendada la Cátedra de Economía Política aun antes que hubiera completado su doctorado.


         Durante estos años de estudio, hizo una amistad muy estrecha con un joven sacerdote de su edad, quien como él estaba estudiando en la Universidad, Manuel Gonçalves Cerejeira. (10)  Ellos pelearon juntos por el CDAC, el "Centro Académico por la Democracia Cristiana". Como Salazar explicó mas tarde, la única cosa democrática era el nombre, elegido en 1901 después de la encíclica Graves de Communi del Papa León XIII. En realidad, el CDAC fue fundado para oponerse a la propaganda anticristiana de la República masónica. De todas las organizaciones de tendencia nacionalista, ésta fue la mas específicamente católica. Sin dar una solución política específica para el futuro, el movimiento tendió a difundir entre los jóvenes las ideas sociales de La Tour du Pin y las encíclicas de León XIII. (11)


         Pronto, Salazar y el Padre Cerejeira, quienes se habían (p.376) convertido en profesores de la Universidad, también fueron líderes del CDAC, que fue luego transformado en un "Centro Católico". En 1921, Salazar fue urgido a tomar parte en las elecciones. Fue electo. Pero los procedimientos en el Parlamento lo disgustaron tanto, que después de tomar parte en la primera sesión, tomó el tren de regreso a Coimbra la misma noche. Desde allí envió su renuncia.


          En 1926, después del golpe de estado del 28 de mayo, su reputación como excelente economista resultó en su llamado a colaborar en el nuevo gobierno. Pero como no le fue dado el control estricto sobre todos los gastos del estado -condición que él había pedido porque era el único remedio posible para el desorden financiero- volvió a su vida como simple profesor, hasta el momento en que la situación se volvió tan seria, que una vez mas el gobierno pidió su colaboración.


         "EL MINISTERIO DE DIOS PARA EL BIEN COMUN". Cuando el ministro Duarte Pacheco fue a Coimbra a persuadirlo de aceptar las funciones de Ministro de Finanzas, lejos de acoger esta oferta con entusiasmo, Salazar dudó. ¿Le permitiría la situación ser realmente útil al país? El aplazó la decisión hasta el día siguiente. Su biógrafo describe que ocurrió lo que sigue:


         <<El quiso antes pedir consejo a sus amigos bien informados. Cerejeira (los dos aún vivían en el mismo apartamento en la Rua dos Grilos) fue el primero en ser hablado, y estuvo decididamente en favor de aceptar. En lo mas recóndito de su corazón Salazar aún resistía. Su gran modestia lo hizo asustarse de tal promoción. Luego envió por un santo religioso, (p.377) el Padre Mateo Crawley-Boevey, el apóstol ardiente de la entronización del Sagrado Corazón, quien estaba entonces en Coimbra, y visitara ocasionalmente a los dos profesores en la Rua dos Grilos. El Padre Mateo fue categórico: sostuvo firmemente que el deber exigía a Salazar decir que si.


         <<Aquella noche Salazar pasó varias horas en oración ante el Tabernáculo, en una capilla privada. Al amanecer el Padre Mateo celebró Misa por esta intención. Salazar mismo lo ayudó y recibió la comunión. Después de su acción de gracias, desaparecieron las vacilaciones: "¡Es mi deber aceptar!">> (12)




         Desde entonces nosotros conocemos la razón mas profunda que inspiró su decisión. El 4 de julio de 1924, en su magnífico discurso al Congreso Eucarístico en Braga, él había expresado esta magnífica fórmula para definir la visión cristiana del poder político: <<no aspirar al poder como si fuera un derecho, sino aceptarlo y ejercerlo como un deber; considerar el Estado como el ministerio de Dios para el bien común...>>


         Salazar fue luego a Lisboa. Como habían sido aceptadas todas sus condiciones, entró en funciones el 28 de abril de 1928.




         LA RECUPERACION ECONOMICA. Por un verdadero prodigio de ciencia, prudencia y coraje, en el lapso de un año, el nuevo ministro consiguió resolver la desastrosa situación económica. A su llegada al cargo, el presupuesto estaba grabado por un enorme déficit, la deuda pública era inmensa, las reservas de oro estaban exhaustas. Por primera vez en un cuarto de siglo, hubo entonces un superávit de presupuesto de varios millones de escudos. Pronto la deuda pública fue recuperada, las reservas de oro reconstituidas, y el (p.378) escudo se convirtió en una de las monedas mas solidas en el mundo. (13)




         ANTES QUE NADA, ¡LIBERTAD PARA LA IGLESIA! Lejos de dejarse intoxicar por el éxito, Salazar nunca olvidó su ideal mas elevado: ser útil a la Iglesia mientras servía a su país. Un serio incidente que ocurrió algún tiempo después de su arribo al ministerio, nos muestra incluso que él había hecho de este servicio a la Iglesia una condición formal de su ingreso al gobierno.




         Aunque los militares en el poder estaban apoyados por los católicos, ellos mismos no eran todos católicos. ¡Esto era cierto en el caso de bastantes de ellos! El mismo General Carmona, que había sido francmasón, no logró deshacerse de la noche a la mañana de las antiguas políticas republicanas, obstinadamente anticlericales. Un día, en el Consejo de Ministros, todavía discutieron una vez mas las limitaciones de ciertos actos del culto católico: procesiones, sonar de campañas, etc. ¿Antipatía? Por supuesto, pero el anticlericalismo es una pasión devorante. Afortunadamente Salazar estaba allí. El entonces les recordó de la condición que había puesto antes de acceder a ser Ministro de Finanzas: la libertad que gozaba la Iglesia desde el golpe de estado del 26 de mayo no debía ser limitada de ninguna forma. Luego presentó inmediatamente su renuncia, la que originó que el resto del gobierno hiciera lo mismo. Sin embargo, Salazar reasumió su puesto en el nuevo gobierno, (14) e indudablemente creció aún mas en la estima del General Carmona.


         EL GOBIERNO A LOS PIES DE NUESTRA SEÑORA. ¡Que íntima alegría debió haber experimentado cuando el 12 de mayo de 1929 se encontró... en Fátima en compañía del General Carmona y (p.379) de varios miembros del gobierno! En 1928, la esposa y la hija del Presidente de la República ya habían estado presentes en la bendición de la piedra basal de la basílica. Esta vez, sin embargo, esto significó mucho mas. Aunque la ocasión de este acto oficial fue la inauguración del nuevo hospital, en realidad, la presencia de los mas altos funcionarios del gobierno en la Cova da Iria constituyó el primer acto de homenaje del gobierno a Nuestra Señora de Fátima. (15)  Este homenaje oficial simboliza la maravillosa transformación de Portugal, que en unos pocos años pasó de uno de los peores régimenes masónicos a un gobierno nacional, resueltamente favorable a la Iglesia. Aunque Salazar fue el instrumento providencial de este cambio afortunado, la causa primera fue inquestionablemente el magnífico renacimiento religioso, del cual Fátima fue la fuente inagotable. Este renacimiento se volvió aún mas abundante cuando las autoridades de la Jerarquía reconocieron gradualmente la autenticidad de las apariciones.


II. HACIA EL RENACIMIENTO OFICIAL:


LA JERARQUIA RESPONDE A LA GRACIA DE FATIMA
(1926 - 1930)


         En la historia de los primeros días de Fátima, un hecho notable atrae nuestra atención: la forma en que el clero portugués tomó su tiempo para adquirir interés en ella. Hasta 1920, Fátima dependió prácticamente del Patriarca de Lisboa, Cardenal Mendes Belo, quien no era favorable a (p.380) las apariciones. (16) Como hemos visto, desde 1920 a 1926, el Obispo de Fátima tomó finalmente las medidas iniciales indispensables para el desarrollo y buen orden de la peregrinación. Pero solamente en años posteriores, de 1926 a 1931, alcanzó  Fátima el rango de gran peregrinación nacional, patrocinada por toda la jerarquía, que fue unánime y ferviente en su apoyo.


         Cierto es que, cuando fue congratulado un día por el éxito magnífico de la peregrinación, el Obispo da Silva pudo responder con toda humildad y con toda verdad: <<Yo no hice nada. La gente y la Santísima Virgen lo hicieron antes que yo llegara.>> (17) Sin embargo, si Nuestra Señora quiso que innumerables prodigios acompañaran sus apariciones, fue por supuesto para atraer irresistiblemente a las multitudes de fieles a la Cova da Iria, pero fue también -y aún mas así- para convencer a la autoridades de la Iglesia de la realidad de su presencia en el lugar bendito, y de la verdad de Su mensaje, y así llevar a los Obispos y al Papa a honrar más Su Inmaculado Corazón, y propagar la devoción a él en toda la Iglesia. Este es un punto esencial del mensaje: si la Bendita Virgen María es la poderosa Mediadora, capaz de derramar sobre el mundo torrentes de gracias que puedan convertirlo, Dios quiere que Ella las otorgue en respuesta a la devoción filial, pública y solemne de los Pastores del rebaño a Su Inmaculado Corazón.


         El ejemplo de Portugal es significativo. Las gracias extraordinarias otorgadas por Nuestra Señora a este pueblo, han correspondido admirablemente a los actos de devoción filial a Ella realizados por los Obispos portugueses. Debemos agregar que esta gradual adhesión de todos los Obispos del país a la (p.381) causa de Fátima, indudablemente nunca hubiera ocurrido sin  el estímulo de Roma, que en este primer período fue discreto y frecuente, y altamente efectivo. Sigamos entonces paso a paso los hechos que marcaron esta filial correspondencia de la Jerarquía a la gracia de Fátima. Esta fue de importancia capital, decisiva para la salvación espiritual y temporal de Portugal. Fue la condición para que ocurriera el milagro.


         1926: VARIOS OBISPOS PORTUGUESES EN LA COVA DA IRIA. El 15 de agosto de 1925, el Arzobispo de Evora, Don Manuel Mendes de Conceiçao Santos, quien era nativo de un pueblo cercano a Fátima, visitó el Santuario de incógnito. También se notó que estuvo el Arzobispo de Braga, Primado de Portugal.


         Ese mismo año, en la Fiesta de Todos los Santos, Nuestra Señora de Fátima recibió una visita mucho mas importante. El Nuncio Apostólico, Arzobispo Nicotra, entonces en Leiría para la conmemoración del setecientos aniversario de San Francisco de Asís, expresó el deseo de visitar el monasterio de Batalha. El Obispo da Silva lo acompañó, y allí el representante del Papa pidió ser llevado a Fátima. El espectáculo en la Cova da Iria lo conmovió profundamente. Aunque no había peregrinación aquel día, había allí una pequeña multitud rezando de rodillas ante la Capelinha con una piedad no vista en ninguna otra parte. Mas tarde, el Nuncio declaró: <<Parece como si Nuestra Señora estuviera presente entre esa gente espléndida.>> Al fin del Rosario, rezado en voz alta por el Obispo da Silva, el Nuncio estaba visiblemente conmovido. ¡Entonces dirigió una alocución a los fieles y les otorgó cien días de indulgencia en el lugar! Fue una (p.382) visita memorable, que presagió resultados excelentes para el futuro.


         El 13 de diciembre de 1926, fue el Obispo de Madera, Don Antonio Manuel Pereira, quien concurrió en peregrinación y celebró Misa en el pabellón de los enfermos. La gente exultó de alegría. (18) La Jerarquía ya no se contentaba con "permitir" cosas; esta clase de gestos, que se multiplicaron en poco tiempo, fueron ya una forma de reconocimiento oficial, y un estímulo precioso para los peregrinos. Ellos hicieron descender abundancia de gracias desde el Cielo a la Tierra de Santa María. Después de la gente, los Pastores respondieron a su turno al mensaje de la Virgen Inmaculada. Ese mismo año, apareció allí el primer "Manual del Peregrino".


         1927: LA BENDICION DEL GRAN VIA CRUCIS. El 21 de enero de 1927, la Sagrada Congregación de los Ritos otorgó a Fátima el privilegio de poder celebrar diariamente en el santuario la Misa de Nuestra Señora del Rosario. Esta concesión fue el primer acto oficial de la Santa Sede en favor de la peregrinación.


         Sin embargo, el hecho mas importante del año tuvo lugar el 26 de junio: la inauguración del gran Via Crucis erigido sobre el pequeño camino montañoso que va desde Batalha a Fátima. Comenzando desde el cruce de caminos de Reguengo do Fetal, a trece kilómetros del santuario, las cruces de granito fueron espaciadas cada dos kilómetros y medio. La procesión que comienza a las ocho de la mañana, no llega a la Capelinha hasta las dos de la tarde. Allí, por primera vez, el Obispo da Silva celebró la Santa Misa. Cuatrocientos peregrinos recibieron allí la comunión. A pesar de (p.383) la caminata extenuante, ellos habían observado el ayuno eucarístico desde la medianoche. ¡Que celosa penitencia se practicó en aquellos días! Y fue practicada en Fátima más que en ningún otro lugar. (19)


         13 DE MAYO DE 1928: COLOCACION DE LA PIEDRA BASAL DE LA BASILICA: Para describir este suceso, apenas podríamos hacer nada mejor que dar unos pocos extractos del reporte dado en L'Osservatore Romano del 3 de junio siguiente. Después de una larga descripción de los hechos, el autor nos introduce en su relato del 13 de Mayo. Es conmovedor observar que en esencia, nada ha cambiado desde aquel entonces, en el orden de las ceremonias




         <<El 12 de mayo, a las diez de la noche, un sacerdote dio algunas meditaciones sobre los misterios del Rosario. Después del Rosario y las Letanías de Nuestra Señora, vino la procesión de antorchas. La enorme multitud de 150.000 personas se transformó entonces en un torrente de luz serpenteando a través de los altos muros, la ruta, las capillas y la fuente milagrosa, como si quisiera iluminar el mismo Cielo con su esplendor.
         <<Después de la procesión, alrededor de medianoche, todos se reunieron alrededor del altar donde estaba expuesto el Santísimo Sacramento... Y la adoración nocturna duró hasta las tres de la mañana. Luego comenzaron las Misas. Se celebraron en seis altares, y duraron hasta el mediodía... Dieciocho mil personas se acercaron a la Mesa Eucarística.>


         Después del relato de la bendición de la piedra basal por el Arzobispo de Evora, el autor continúa su descripción de las ceremonias:


         <<El acontecimiento mas solemne es la Misa del mediodía y la bendición de los enfermos. La Misa es (p.384) celebrada por Su Ilustrísima el Obispo de Leiría, y la bendición la da Su Ilustrísima el Obispo de Evora. Trescientas mil personas la escuchan...
         <<Cuando la estatua de Nuestra Señora es llevada en procesión desde la Capilla de las Apariciones hasta el mismo lugar donde será celebrada la Santa Misa en presencia de cuatrocientas personas enfermas, uno presencia el espectáculo maravilloso de trescientos mil pañuelos al viento en saludo a la Virgen.
         <<El aplauso, los hurras, y las lágrimas que llenaban los ojos de todos, desde los Obispos hasta los campesinos mas humildes detrás de sus carros, dan a este momento una grandeza extraordinaria. Era como una enorme bandada de palomas blancas volando hacia el Cielo. La misma escena se repite al final, cuando la Imagen es devuelta a la Capilla de las Apariciones.
         <<Después de la bendición, Su Ilustrísima el Arzobispo de Evora dirigió un vibrante llamado a los fieles presentes, exhortándolos a no dejar de cantar en Fátima y en todo lugar las glorias de María, Patrona de Portugal. "Hoy fue la demostración religiosa mas grande," agregó, "y tal vez ninguna como ésta ha sido nunca vista."
         <<Después del Ave María de Lourdes y otros cánticos, como una profesión de fe, todos cantamos Queremos Deus, renovando la consagración a Nuestra Señora una última vez.
         <<Dos horas mas tarde, este misterioso lugar donde todas las piedras respiran piedad, penitencia y sacrificio, se había vuelto una vez mas un abra de paz y de silencio...


         "PEREGRINOS ILUSTRES" <<Sería imposible dar una lista de las personalidades que tomaron parte en la peregrinación. Nosotros mencionaremos sin embargo a la esposa y a la hija del Presidente del Ministerio, quien se acercó hoy a la Santa Mesa, y también a la esposa e hija del General Carmona, Presidente de la República Portuguesa.>> (20)




         El 1º de octubre de 1928, el Nuncio, Arzobispo Nicotra, fue una segunda vez a Fátima. Solamente ese año, pudo contarse un millón de peregrinos en la Cova da Iria. Cuando recordamos el fervor de las peregrinaciones de aquella era, vemos que estaba obrando en la gente un movimiento inmenso de conversión.


EN ROMA: UNA APROBACION EXTRAOFICIAL


         Después de las visitas del Nuncio Apostólico a Fátima, después de los artículos favorables aparecidos en L'Osservatore Romano, el mismo Papa dio signos claros de benevolencia hacia la peregrinación naciente.


         El 9 de enero de 1929, mientras recibía en audiencia al Seminario Portugués en Roma, Pío XI ofreció a los seminaristas dos estampas de Nuestra Señora de Fátima, una para ellos y otra para sus familias. (21)


         Es digno de relatar otro acto del mismo período. El Obispo dominico de Portalegre, Don Domingos Frutuoso, no quiso admitir la realidad de las apariciones. Incluso, él había prohibido la invocación pública de Nuestra Señora de Fátima en su diócesis. En 1929, durante su visita ad limina, confió estas dudas al Santo Padre.
         - "¿Cuantos seminaristas tenía en 1917?" - preguntó el Papa.
         - "Dieciocho, beatísimo Padre."
         - "¿Cuantos tiene usted ahora?"
         - "Ciento veinte."
         - "Entonces, que espera para agradecer a Nuestra Señora de Fátima?" (22)  (p.386)
         El 6 de diciembre del mismo año, el Papa mismo quiso bendecir una estatua de la Virgen de Fátima, ofrecida por el escultor José Ferreira Thedim, para la nueva capilla del Colegio Portugués en Roma, dedicada a Nuestra Señora de Fátima. (23)


         Otra vez en Roma, y no sin la aprobación del Papa, el 11 de mayo de 1930, el Padre Gonzaga da Fonseca, S.J., dio una conferencia audiovisual sobre Fátima en el Instituto Bíblico. Ante él había una vasta audiencia de Cardenales de la Curia, diplomáticos, profesores y estudiantes de las universidades romanas. (24)


         Por supuesto, estos simples gestos no tenían significación, pero al menos mostraron bastante claramente el pensamiento del Santo Padre en aquel momento. La voz de estos hechos llegó rápidamente a Portugal, dando a los fieles y a los apóstoles de Nuestra Señora un aliento precioso: la bendición del Soberano Pontífice. Sin duda estos gestos también alentaron al Obispo da Silva a acelerar una conclusión exitosa del proceso canónico. Este se había abierto en 1922 y los trabajos habían estado avanzando a un paso lento lamentable.


1930: LA APROBACION CANONICA DE LAS APARICIONES


         El 13 de octubre de 1930, trece años después de los hechos, el Obispo de Leiría, en su carta pastoral "A divina Providencia", pronunció finalmente su juicio solemne. Aunque este acto procedió de su propia autoridad, el Obispo da Silva, había querido obtener el permiso de Roma. El confió mas tarde al Canónigo Barthas, <<que había enviado a Su Santidad Pío XI todo un dossier sobre los hechos de la Cova da Iria, y que luego de ser (p.387) completamente informado, el Santo Padre lo había alentado a publicar su aprobación...>> (25)


         Después de un largo pasaje resumiendo todas las pruebas reunidas por la investigación, el Obispo da Silva concluyó su carta pastoral de esta forma:




         <<Por virtud de las consideraciones que nosotros acabamos de presentar, y otras que debemos omitir para ser breves, invocando humildemente al Divino Espíritu Santo y encomendándonos a la protección de María Santísima, después de haber escuchado a los Reverendos consultores de nuestra diócesis, juzgamos válido:
         <<1)  Declarar dignas de fe las visiones de los niños en la Cova da Iria, (en la) parroquia de Fátima en nuestra diócesis, que tuvieron lugar desde el 13 de Mayo al 13 de Octubre de 1917;
         <<2) Permitir oficialmente el culto público a Nuestra Señora de Fátima.>> (26)


         En su brevedad canónica, las palabras fueron frías y secas, pero decisivas. Ellas llenaron de alegría a los cien mil fieles presentes en la Cova da Iria el 13 de Octubre de 1930. Su alegría debió haberse aumentado cuando se dijo de las nuevas indulgencias que el Santo Padre había otorgado recientemente a todos los peregrinos a Fátima, el 1º de octubre. (27)


NOTAS


(1) Cfr. el excelente artículo de M.L. Lède: "Comment Salazar fut appelé au pouvoir." Écrits de Paris, set. 1967, p. 66.


(2) "Notre-Deme dans la piété populaire portugaise", p. 630. En María, Études sur la Vierge Marie, Vol. IV, Beauchesne, 1956.


(3) Citado por Jacques Ploncard d'Assac, Salazar, p. 44. Dominique Martin Morin, 1983 (Primera Edición, La Table Ronde, 1967)


(4) Padre José de Oliveira Dias, op. cit. p. 630.


(5) Op. cit., p. 52.


(6) Les Dictateurs, p. 262, Denoel, 1935. (p.393)


(7) Cfr. Paul Sérant, Salazar et son temps, p. 39. Ed. "Les sept couleurs", 1961.


(8) Si uno consulta al Padre da Fonseca, al Canónigo Galamba, al Padre Castelbranco, a Costa Brochado, al Padre Martins dos Reis, o a muchos otros, incluso al Padre Alonso, todos están de acuerdo sobre este punto.


         Es triste ver como el buen Canónigo Barthas, en ediciones posteriores, para no despertar los prejuicios de sus lectores franceses, se sintió obligado a diluir más y más sus alabanzas a la obra de Salazar, quien fue inseparable de la gran renovación religiosa portuguesa. En cuanto a Dom Jean-Nesmy, él pasó completamente por alto, en silencio, este aspecto político del hecho de Fátima.


(9) Ploncar d'Assac, Salazar, p. 20.


(10) Habiéndose convertido en Patriarca de Lisboa, el Cardenal describió el principio de su larga, indefectible amistad en esta forma: <<Nosotros nos conocemos desde la Escuela de Leyes, cuando habiendo sido ordenado sacerdote (desde 1911), tomé mis cursos de Teología al mismo tiempo. Pero Salazar y yo, unidos por una paternal amistad, habíamos decidido vivir "en république", como usábamos decir allí, lo que significaba en comunidad, compartiendo los gastos de vivienda entre ambos. Vivimos juntos desde 1915 hasta 1928 en la Rua dos Grilos, en un antiguo palacio que databa de la época de Pombal. María hacía de cocinera para nosotros.>> (J. Ploncard d'Assac, p. 30)


(11) Respecto del CADC, ver la nota de Metzner Leone en Fátima, os testemunhos en Barthas, Aster, 1965.


(12) Louis Mégevand, Le vrai Salazar, p. 72-73 y 190- NEL, 1958.


(13) Los números pueden ser consultados, por ejemplo en Mégevand, op. cit., p. 74-80.


(14) Ploncard d'Assac, Salazar, p. 64-65. Segunda Edición Dominique Martin Morin, 1980. Primera Edición, La Table Ronde, 1967.


(15) Una fotografía puede verse en Fátima, en el museo de la vicepostulación, mostrando al General Carmona saliendo del nuevo hospital en compañía del Obispo da Silva.


(16) Por un largo tiempo, los hechos de la Cova da Iria lo tuvieron indiferente y escéptico. Sobre este punto, nosotros tenemos el testimonio invalorable del Dr. Lisboa, en su informe sobre los últimos días de Jacinta. El relata esta anécdota muy significativa:


         <<El mismo día del funeral de Jacinta, hubo una Asamblea General de conferencias sobre San Vicente de Paul, en la cual yo debía estar presente. En la Asamblea siguiente, sentí que debía justificar mi ausencia del día precedente, diciendo que una obra de misericordia me había impedido estar presente, y expliqué que había tenido que atender el funeral de uno de los videntes de Fátima. Esta declaración provocó un estallido de risa de aquellos que estaban presentes, incluyendo, naturalmente, figuras importantes de círculos católicos del patriarcado.


         <<Su Eminencia el Cardenal Patriarca, Dom Antonio Mendes Belo, quien estaba presidiendo la asamblea, se unió en el estallido de risa... Es cierto que mas tarde, Su Eminencia me declaró su admiración por Fátima, y me dijo de su deseo de no morir sin haber podido celebrar Misa en el altar de la basílica que estaba siendo construida en la Cova da Iria.>> (Citado por De Marchi, p. 289-290)


         El anciano Cardenal murió el 4 de agosto de 1929, a la edad de ochenta y siete años, antes de tener la oportunidad de manifestar públicamente su conversión a la causa de Fátima.


(17) Fátima 1917-1968, p. 179.


(18) Sobre estas visitas de Obispos, ver Fátima 1917-1968, p. 262-263 y De Marchi, p. 316-317.


(19) Desde el 12 de mayo de 1964, un Via Crucis mas corto y mas frecuentado, cuyas estaciones fueron ofrecidas por los exiliados húngaros, surca la pintoresca colina separando la Cova da Iria de Aljustrel. Este es "el sagrado Via Crucis del Cardenal Mindszenty", con un calvario monumental y una capilla dedicada a San Esteban, Rey de Hungría, en su decimosegunda estación. (p.394)


(20) Citado por Barthas, Merv. In., p. 312-315.


(21) Rolim, Francisco, Florinhas de Fatima, p.427, Tercera edición, 1947; cfr. Pio XI e Fatima, por el P. Cristino en Voz da Fatima, marzo de 1985, p. 1-2.


(22) Et. An., p. 27-28. Barthas agrega que el 25 de marzo de 1931, el Obispo Frutuoso fue a Fátima acompañado por todos sus seminaristas, y fue el primer Obispo que celebró allí Misa Pontifical.


(23) H. Netter, SVD, Fatima Chronik, p. 34. Cfr. Merv. In., p. 105.


(24) Cfr. Rolim, Francisco, p. 428.


(25) Carta del Canónigo Barthas al Padre Alonso, 1º de junio de 1967, citada en Eph. Mar., 1969, p. 298. Cfr. Castelbranco, p. 130.


(26) El texto de la carta pastoral se encuentra casi íntegramente en Documentos, p. 517-522.


(27) <<1º Una indulgencia de siete años y siete cuarentenas a todos los fieles, cada vez que contritos por sus faltas, visiten el santuario de Fátima y recen allí por las intenciones del Soberano Pontífice.


         <<2º Una indulgencia plenaria una vez al mes -en las condiciones habituales- a los peregrinos en grupo que recen por las intenciones del Soberano Pontífice.


         <<Anteriormente, el Santo Padre había otorgado 300 días de indulgencia a la invocación: "Nuestra Señora del Rosario de Fátima, ruega por nosotros." Cfr. Rolim, p. 429.


"Toute La Vérité Sur Fatima", de Fr. Michel de la Sainte Trinité.
 
Leonard Quintero
http://panoramacatolico.info/node/1203

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